09 junio, 2006

Añoranza


El secreto mejor guardado es aquel que no se cuenta. Yo fuí como ese secreto oculto, que teme salir por miedo a ser lastimado, como ese ave que no rompe el cascarón porque no sabe lo que hay fuera.

Como llenaré el tiempo que perdí, he comenzado tarde a vivir la vida, he pasado demasiado tiempo lamentando una perdida de la cual no fuí culpable.

Un pajaro vuela libre como el viento, una nube pasa orgullosa por delante del sol, y yo he decidido romper mis cadenas, he decidido vivir cada día como si fuera el último, como el último suspiro, como el último roce.

Dicen que la mirada es el espejo del alma, quiero que mis ojos sean los que más brillen, para que mi alma brille cuando el amanecer despierte sonriente, cuando la luna deje un rato su reinado para dar paso al sol.

El verano se acerca, atrás quedaron esos días frios, sin vida, sin nieve. Las flores florecen, las aves regresan, los días son más largos. Caminaré hasta la orilla del mar y dejaré que las olas mojen mis pies, y sonreiré, porque a pesar de todo está fría, le pediré al mar que no borre mi rastro de la arena, para que aún así lo puedas encontrar a tú regreso.

1 comentario:

  1. Un placer visitar este sitio, donde las palabras son brisa vivificante, alas que se agitan, perfumes y recuerdos.

    ResponderEliminar

Deja unas palabras que me iluminen, que me hagan sonreir...

Gracias.