22 mayo, 2006

Lluvia


Mira.

No a mi no, al cielo..., ¿Lo ves despejado?

Si es así verás un cielo azul, sin nubes, y un sol que ilumina el firmamento, verás aves volar, sentirás un calor cálido que te roza el rostro, posiblemente te sientes en un banco a leer, o mirarás como juegan los niños, o pasearás por el borde del mar, si no tienes mar te irás a la montaña, será un día perfecto para que hagas lo que quieras.

Pero ojalá y lo veas nublado, a lo mejor llueve, sinceramente lo prefiero. La lluvia es el mejor de los momentos, ella llenará los ríos para saciar mi sed, valoraré que la tengo porque puede que un día no se así, regará los campos que hay detrás de mi casa y las montañas del horizonte y el asfalto que piso. Me refugiaré en un lugar seco para escucharla y verla caer.

Si yo fuera lluvia no me gustaría que me malgastarán y que me usarán sin cariño, me gustaría que me entendieran y me cuidarán. Yo dejaría paisajes bellos al amanecer y al atardecer, espejos cristalinos en el río y en el mar, donde la luna se miraría hasta el amanecer, y donde el sol le daría la mano al mar.

Lluvia, te prefiero tranquila y sincera, con un toque de amor, quiero que caigas suave sobre el valle, y después quiero que dibujes en el cielo un arco lleno de colores, justo encima del rocío.

16 mayo, 2006

Silenciosa


Llegaste caminando a paso lento,
sin hacer ruido,
apagando soledades,
escuchando el viento.

Sigilosa y educada,
Misteriosa y callada,
como la luna
que solo observa.

Te fuiste igual,
con olor a rocío,
el de las mañanas bellas.

El recuerdo se esconde
entre la piel y el alma,
y nadie mira,
nadie siente,
ni ve.

Se pierde la partida,
ahora queda silenciosa.