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14 julio, 2008

Blog de Juan José y Erika

El pasado 28 de junio me casé con mi pareja de toda la vida. Por este motivo, hemos creado un blog Titulado "Blog de Juanjo y Erika", donde vamos añadiendo las fotos que vamos recibiendo, tanto de la boda como del viaje de novios. Te invitamos a visitarlo y que dejes tu impresión en el libro de visitas, estamos pendiente de recibir más fotografías, por lo que este blog se volverá a actualizar.
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Muchas gracias a todos por las felicitaciones que hemos ido recibiendo, por las visitas a la página y por la alegría y la amistad que habéis demostrado.
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Juanjo y Erika.

Desde la ventana



Por la mañana
esencia del Sol,
deja su luz.
Los caminos siguen
el curso trazado,
ayudados por el viento.
Los pájaros vuelan
hacia tierras lejanas.
Ahora, al final de este
invierno frío y triste
nos quedamos sin nada.
En esta paz que deslumbra
la noche eterna,
estela solitaria a través
de la ventana.

Para que no me olvides


Todo sigue igual, tan sólo algunos árboles han crecido. Hemos madurado mucho y ya no nos acordamos de lo todo lo vivido.
Rompimos la tradición, no continuamos por el mismo camino y todo lo nuestro ha quedado atrás. Los jóvenes poco a poco se han marchado, las calles son andadas por los ancianos del lugar.
He ido hasta el campanario, una cigüeña prepara su nido en lo alto, después de observarla un rato me senté al lado de la puerta, y empecé a soñar.
Éramos fuego, aún recuerdo tu aliento, tu voz en mi oído que susurraba. He sentido muchas veces tus manos suaves y tiernas. Nos hemos amado tanto que todavía cuando cierro los ojos, parece que estás aquí.
Un hombre pasa caminando, sus pasos me hacen despertar del sueño que alguna vez fue real. A las afueras del pueblo hay un campo lleno de bellas flores, da gusto pasear por allí. He arrancado unas cuantas para hacer un ramito.
Por primera vez he acabado aquí, no se como, ni porque estoy a tu lado, tan cerca y a la vez tan lejos, mi alma aún te llora. Leo la inscripción grabada en la piedra que lleva tu nombre, al mismo tiempo que mis lágrimas caen.
He retrasado este momento tantas veces, ya no podía esperar más. He recorrido muchos kilómetros para acercarme a ti.
Después de un rato mis pasos empiezan a retroceder, he de volver a la rutina de siempre. Mientras me alejo, un viento suave toca mi cara, respiro hondo y volteo la cabeza para mirarte por última vez. Te he dejado el ramito de flores, para que no me olvides.