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11 abril, 2006

Brindis al Sol


Hagamos un brindis por las cosas bellas, por las nubes que bailan alrededor del sol, por ese azul que brilla lejano donde un día sereno nos invita a soñar.

Hagamos un brindis por la tierra firme, por esa arena que se cuela entre los dedos de los pies, por ese árbol que lanza sus raíces al centro de la tierra, esperando llegar a las gotas de agua que desaparecen entre los granos olvidados.

Brindemos por el mar tranquilo y por el mar bravo, por ese agua que adora ser ciudad pero no llega, y entonces vuelve atrás, vuelve con los peces y con las sirenas que han creado un mundo donde el viento sopla siempre en brisa, un fondo lleno de entusiasmo donde el sol no alcanza a verlo todo. Sol, la estrella permanente que abraza la mitad del mundo mientras la otra mitad llora en silencio.

Cierra los ojos y déjate llevar por el pensamiento, por esa paz interior que te invade, por los sueños cumplidos y los que han de llegar, por los años que has vivido y los que aún te quedan, por las cosas que has visto y las que te faltan, por lo que has llorado, por lo que has reído, por todas las cosas bellas a las que estamos acostumbrados y pasan desapercibidas a la mirada, por todas las cosas que hemos conseguido gracias a el.
¡Hagamos un brindis al sol!.

Donde el mar pierde el nombre


Buscaré un horizonte llano
donde el mar pierde el nombre,
y mira
y calla
y duerme.

Me sentaré al borde del camino,
me quedaré observando soledades
misterios escondidos,
silenciosos puertos.

Esperaré un barco rumbo al infinito
cuando el mar se haya calmado,
bailaré con el viento mi mejor tango
a los ojos de la luna,
las estrellas,
el cielo.